domingo, 24 de febrero de 2013

Kashgaria y la rebelión de Yakub Beg.

La actual provincia del Xinjiang (también Sinkiang) era una región periférica para los intereses estratégicos del Imperio Chino, a la que no consideraron como parte integral de sus dominios hasta después de los tratados con Rusia. Los emperadores de la dinastía Qing habían enviado varias expediciones a esa región, siendo la más cruenta la de 1757 en Zungharia –una masacre de proporciones mayúsculas de sus antiguos habitantes- y en 1759 en Kashgaria, repobladas con chinos Han, dungans y uigures. El emperador Qien lung le otorgó el nombre de Xinjiang en 1768, “nuevo dominio”, también conocido como Hsi-yü, “frontera occidental”. Ambas denominaciones son evidencia de que era una incorporación reciente al Imperio que, asimismo, pagaba tributos y no impuestos, tal como se les exigía a los reinos extranjeros como Corea y del Sudeste asiático.
El propósito de los Qing era asegurarse esa región por cuestiones estratégicas. Esta nueva frontera ruso-china no tenía expresión en la composición étnica, ya que a ambos lados de las montañas T’ien-shan viven los mismos nómadas musulmanes que migraban sin prestar atención a las fronteras políticas. Con Rusia se habían celebrado algunos acuerdos delimitando fronteras y comercio, estableciendo con precisión cuáles eran las épocas para el tráfico y las ciudades permitidas para realizarlo.
En la segunda mitad del siglo XIX, el Imperio de Rusia conquistó los janatos de Kokand (1868), Jiva (1873) y Bujara (1876) como parte de su proceso de expansión en Asia. 
Los rusos no sólo anhelaban tener una frontera segura en las estepas meridionales y argüían, al igual que otros países imperialistas de la época su afán de "civilizar", sino también estaban en franca competencia con los británicos en lo que se conoció como el Gran Juego o Torneo de Sombras, particularmente en Asia Central, con la mira puesta en Afganistán y Persia. Asimismo, había un creciente interés comercial en la región, propicia para el cultivo de algodón, cuya demanda y precio se incrementó notablemente durante la guerra civil en los Estados Unidos. En este sentido, el valle de Ili era el más fértil del Turkestán subyugado por los chinos y se conectaba a través del Paso Muzart con Kashgaria, al otro lado de las montañas T'ien-shan.
En 1862 comenzó un levantamiento de los pobladores musulmanes en Shensi (Shaanxi) que no pudo ser contenido por la incompetencia de los corruptos funcionarios chinos que allí estaban. Esta rebelión coincidió, sin estar conectada, con el ocaso de la de los Taiping en China, que ya llevaba más de un decenio en ebullición, por lo que la corte imperial no le prestó debida atención. Al parecer, los instigadores de la rebelión fueron los Dungans, musulmanes sunníes sinificados ya que, en su vestimenta, corte de pelo y hábitos se habían adaptado a los de sus dominadores. En la vasta región también vivían uigures, kirguizios y mongoles.
En 1861 murió el emperador Hsien-feng, dejando como heredero a un niño de cinco años a cargo de una regencia inestable.
La rebelión se extendió de Shensi (Shaanxi) a Kansu, llegando a Zungharia en 1864. Los funcionarios chinos en Ili solicitaron en varias oportunidades la ayuda rusa en armas y tropas, sin éxito. Simultáneamente, los rusos estaban conquistando Kokand, por lo que firmaron un acuerdo con Beijing, que resultó ser el Protocolo de Chuguchak (Tarbagatai) en octubre de 1864, delimitando la frontera de Kokand entre ambos.
En 1866, la rebelión contra la dominación china se extendió a Kashgaria bajo el liderazgo de Yakub Beg, que había combatido contra los rusos en Tashkent. Por un lado, los rusos vieron con preocupación la creación de un nuevo estado musulmán en sus fronteras, ya que era notoria su hostilidad hacia el Imperio de los Zares. Pero, por el otro, contribuía a debilitar y poner en jaque al Imperio Chino. En 1869, el general Kaufman, gobernador general del Turkestán occidental en Tashkent, recibió instrucciones de establecer relaciones con Kashgar  para negociar el paso de las caravanas rusas por el territorio, sin intervenir en el conflicto. El poder de Yakub Beg se estaba extendiendo hacia Zungharia y contaba con el apoyo del gobernador británico en la India, que veía a este nuevo estado como un óbice al avance ruso. 
Ante la posibilidad de que Yakub Beg invadiera el valle de Ili -pretendido por China-, Kaufman tomó la iniciativa de ocupar el Paso Muzart en agosto de 1870. Sostenía que su objetivo era impedir la destrucción de las propiedades rusas en Zungharia y la propagación del desorden. En junio de 1871 conquistó la ciudad de Kulja y anexó el valle de Ili "a perpetuidad". Cuando la corte imperial china reclamó este territorio, la cancillería rusa contestó que sería retornada cuando tuvieran garantías de que no habría más problemas limítrofes en el futuro.
Rusia consideró la posibilidad de apoyar a Yakub Beg y por ello el general Kaufman envió un agente a negociar un acuerdo comercial con el líder de Kashgaria. El sobrino de Yakub Beg viajó a Tashkent y San Petersburgo, siendo recibido por el Zar, un gesto de reconocimiento de la independencia de Kashgaria. Al mismo tiempo, Yakub Beg comenzó a negociar el reconocimiento y presencia de un embajador en la India británica, así como recibió del Sultán otomano tres mil rifles, cañones, instructores militares y el título de Emir. 
El Imperio celestial decidió jugar una de sus mejores cartas enviando al general Tso Tsung-t'ang, quien tras abatir las rebeliones en Shensi y Kansu se dirigió hacia el Turkestán. Con plenos poderes a partir de 1875, derrotó a los rebeldes en Urumchi  en agosto de 1876 y Kashgar en diciembre de 1877. Yakub Beg había muerto en mayo de 1877. En una operación militar que sorprendió a los europeos, los chinos habían logrado recuperar la región en disputa, excepto el Valle de Ili, cuya negociación requirió dos tratados que trataremos en una próxima entrada en este blog: los tratados de Livadia de 1879 -rechazado por China a instancias del general Tso- y el de San Petersburgo, de 1881.


Bibliografía consultada:


S. C. M. Paine, Imperial Rivals: China, Russia, and Their Disputed Frontier. Armonk, Sharpe, 1996.

John P. LeDonne, The Russian Empire and the World, 1700-1917: The Geopolitics of Expansion and Containment. New York, Oxford University Press, 1997.
G. Patrick March, Eastern Destiny. Russia in Asia and the North Pacific. Westport, Praeger, 1996.
Bruce Elleman, Modern Chinese Warfare, 1795-1989. London, Routledge, 2001.

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